Una tablet para controlar cada batea y acuerdos para acelerar los cobros y asegurar las ventas

Una tablet para controlar cada batea y acuerdos para acelerar los cobros y asegurar las ventas

Lejos de lo que alguien pudiera pensar, el trabajo de una asociación de bateeiros no se limita a aglutinar el trabajo de sus socios productores, organizar las ventas o buscar clientes. Es algo mucho más ambicioso, y evidentemente las líneas de actuación y gestión son mucho más complejas cuanto más grande es la entidad. En buena lógica esa labor se multiplica cuando se trata de un conglomerado de asociaciones de bateeiros como Opmega, con socios en todas las rías gallegas y Portugal.

A modo de ejemplo de esa gestión, que bien podría definirse como el laboreo del mejillón en los despachos, puede decirse que Opmega ha firmado recientemente un «factoring» -un contrato mediante el cual una empresa traspasa las facturas que ha emitido y a cambio obtiene de manera inmediata el dinero para agilizar los cobros- por importe superior a 5 millones de euros.

Al margen de esta operación, una alternativa de financiación para los bateeiros que consiste en un contrato mediante el cual una empresa traspasa el servicio de cobro futuro de los créditos y facturas existentes a su favor para, a cambio, obtener de manera inmediata el dinero, Opmega ha firmado «un importante acuerdo con una de las más importantes aseguradoras de crédito a nivel mundial para garantizar todas nuestras ventas».

Eso sin olvidar el acuerdo alcanzado con la Universidade de Santiago para el desarrollo de «un proyecto en la detección de virus entéricos infectivos en moluscos sometidos a tratamiento».

Otro de sus proyectos destacados es el desarrollo de «una App para IOS y Android destinada a la gestión de la batea mediante tablets», de tal forma que «nuestros productores pueden gestionar sus bateas de una forma más sencilla», tanto en lo referido al control de tareas como el encordado de mejilla como al desdoble y el reparqueo.

Esta aplicación les permite, además, conocer la trazabilidad del producto en cada cuerda, disponer de un registro histórico de tareas, controlar la producción y optimizar la rentabilidad por cada kilo de mejillón, entre otras múltiples ventajas.

Faro de Vigo, 9 de febrero de 2019

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