
Desigualdad para el mejillón gallego: Opmega exige en Bruselas normas justas para todos
Opmega denuncia en Bruselas la falta de control y trazabilidad del mejillón importado
La organización transnacional con sede en Vilagarcía alerta de que el sector lleva años compitiendo en desventaja mientras entra producto chileno sin aranceles ni información clara al consumidor
Vilagarcía de Arousa. 28 de julio de 2025. Hay cosas que se van acumulando. Opmega, organización de referencia del sector mejillonero gallego, ha llevado recientemente a Bruselas una preocupación que no es nueva, pero que ya no puede seguir ignorándose: no se puede hablar de competencia justa cuando las reglas solo se aplican a una parte.
Durante varios encuentros en el Parlamento Europeo, con eurodiputados, con representantes de la Dirección General de Comercio, de la Dirección General de Pesca y del gabinete del comisario europeo, la delegación de Opmega puso voz a lo que muchas productoras y productores llevan años diciendo: mientras aquí se cumple con cada exigencia comunitaria, el mejillón que viene de fuera entra libre, sin aranceles y sin ni siquiera indicar su procedencia, siendo una especie diferente.
Y la verdad es que eso tiene consecuencias. No es solo una cuestión de precios. Es, sobre todo, un desgaste constante para quienes hacen las cosas bien y ven cómo su producto pierde valor frente a otro que parece lo mismo, pero no lo es. Y eso, en un sector que sostiene a miles de familias en las rías gallegas, termina pasando factura.
“Aquí se cumplen normas ambientales, sanitarias, de calidad, de etiquetado… Y mientras tanto, otros llegan sin dar explicaciones. La pregunta es: ¿esto nos parece normal?”, añadió Herbon,
Durante la visita, Opmega entregó un documento con datos que muestran cómo esta situación impacta directamente en el empleo, los costes de producción y el futuro de las bateas. También presentó propuestas concretas: activar cláusulas de salvaguarda, revisar las normas de etiquetado y garantizar que el consumidor no siga siendo el último en enterarse.
Las instituciones europeas mostraron interés y voluntad de escuchar. Pero también cautela. Y es que cambiar ciertas dinámicas no es fácil. Por eso, desde Opmega insisten: esto no puede quedarse en una ronda de buenas intenciones. Hacen falta decisiones claras, visibles y efectivas.
La organización ya ha iniciado contactos con la Xunta y con el Gobierno central para solicitar un posicionamiento firme en Bruselas. Y en las próximas semanas activará también una campaña pública para poner el foco donde hace falta: en la necesidad de transparencia, justicia y respeto por lo que se produce aquí, con esfuerzo y compromiso.
“No estamos pidiendo privilegios. Solo pedimos que no se premie a quien hace trampas. Porque si todo vale, lo que está en riesgo no es solo nuestro sector: es la confianza de la gente en lo que come”, concluyó Herbon.
Sobre Opmega
Opmega agrupa a más de 300 productores en las rías gallegas y representa buena parte de la producción europea de mejillón. Con un modelo sostenible, vinculado al territorio y con impacto social directo, es hoy una de las estructuras clave de la economía del mar en Galicia.